Síndome de ESELCOLMO

- Pachi, terminé con Tato… sí, es que ya con él no pasaba nada.
- ¡¡¡Tuti!!! ¿Y ahora, la party del weekend?
- Na’a, ayer me llamó Juanchis cuando se enteró que estaba sola y me pidió que salgamos y yo le dije que ya…
- Ah, qué bien… o sea que ya tienes quién te acompañe a la inauguración de Estratosférica, ¿no?
- ¡Obvio! Yo sola no me presento jamás.

Sola jamás… ¿no?
Ella, te la muestro, es una de las más desagradables féminas, hermana melliza de la gata-mimosa y la ruega-novio… ¿Y qué? ¿No te fijas? ¿No sabes por qué? Oye, no me asustes… ¿en verdad no lo sabes?
Bueno, déjame que suelte mi antigua vocación y con total seriedad te diagnostique una falla psicosomática terrible… señorita, padece usted del Síndrome de Eselcolmo. Así es, y no es invento…Bueno, sí, un poquito. El Síndrome de Eselcolmo, mi muy enferma amiga-paciente-lectora, es terrible.
¡Sus síntomas! Ahora te explico… pero préstame atención y tu lápiz labial narcotic, ¿ya? (disculpa, es que ese color es muy sexy y le hace falta a mi look para estar completo, ok). Muy bien. A ver:
(1) Es el colmo, hija linda, que te agarres a cualquiera porque si estás sola no eres tú.
(2) Es el colmo, niña, que cambies de pareja como si te cambiaras el polo, las medias o el calzón (o todos juntos… ay, que cambios) sólo porque no te visualizas con tus flancos libres.
(3) Es el colmo que necesites saber que tienes a un acompañante que te dé la seguridad de ser quien supones debes ser.
¿Viste?, tienes el Síndrome más común en la historia de las dolencias humanas femeninas. Lo sospeché desde el principio.
Estar sola, sin una pareja que te acompañe a bailar, a tomar un café o una copa, o a dar una vuelta al parque es (o debería ser, en mi opinión) algo normal.
Pero las mujeres con este problema no lo piensan así. Incluso no piensan en que la pareja es solamente una compañía, un apoyo, sino que necesitan a un hombre para que las “saque” a bailar y las “lleve” a pasear… Ni que fuéramos perros… A ellas sólo les falta la correa, porque babosas ya están.
Únicamente una cosita, y es algo que mi muy querida Ireth ya había esbozado en Zafa, zafa que me asfixias: NO NECESITAS DE NADIE PARA SER TÚ. TÚ ERES TÚ SIN IMPORTAR A QUIÉN TENGAS A TU LADO.
Así que, mi querida y paciente lectora, ¿podrías dejar de mirar a ese muchacho de pantalones apretados? (vaya, vaya… uhhhh, pero no está nada mal!!! Tienes buen gusto, eh!) ejem, ejem… ¿qué decía? Ah, sí…Siquiera demórate un mes entre pareja y pareja, si no te estarás haciendo daño y te deshumanizarás porque no guardarás el respeto ni por tu propio luto, ni por la sensibilidad de la persona con la que estuviste (además de despertar ciertos comentarios nada agradables para ningún ser humano, te lo digo, hazme caso).
¿Cómo dices? ¿Que si hay cura? La cura radical, ya que me lo consultas así tan preocupadita, es bastante simple: Conócete, quiérete y respétate. Eso de necesitar a un hombre que te dé una nueva pauta de vida es preocupante, te diré. Es como que no sabes quién eres, cuánto vales y qué quieres hacer con tu vida. Denota falta de personalidad y un vacío inconmensurable de espíritu. Aprende a quererte y a reconocer tus fuertes y tus debilidades, trata de hurgar en ti y busca lo que admiras y lo que te hace sentir feliz. Y luego que lo has hecho, ámate y grítale a todos que tú eres genial!!!
Sólo no te pongas espesa y te conviertas en NARCISISTA…ese extremo tampoco es bueno.
Miel

