Vírgenes estudiosas… de ANATOMÍA
El otro día, así sin darme cuenta y de modo muy inocente… oops!, caí en uno de esos muy didácticos espacios en los que te enseñan las posturas más convenientes para la práctica amatoria, con pelos y señales, e incluso colocan ventajas y desventajas para los intrépidos y ávidos cuerpos que las utilicen… ¡Hasta las clasifican por grado de dificultad!
¡Jo!, me dije… si esto se ve, en algunos casos, bastante difícil pero no menos provocativo. Y como buena inexperta me puse a pensar… ¿¿¿es que todo esto se puede hacer??? Se me subieron los colores al rostro, porque claro, yo sólo puedo imaginarlo. Ni modo que salga a la calle y le diga al primer parroquiano que tenga la suerte de pasar… “amigo, ¿me ayudas a practicar el 69?” De hecho que se apunta el señor suertudo, pero ese no es el punto.
Ahora, que una no haya tenido experiencias con encuentros cercanos del tercer tipo (¡Carambas! Que ni del primer tipo he tenido yo!!!) NO implica de manera alguna que no exista la apetencia… ay!, pero, niña, baja esa mano que no estoy en clase!!! Ya va, ya va… te explico… Apetencia, o sea, ganas. Sí, una perfecta virgencita puede tener ganas (y muchas!!!) y también una serie exuberantemente amplia de fantasías.
Acá no te pienso nutrir el cerebro con las mías, porque, oye!, no te vayas a copiar que las mías son bien bonitas, ya! (Ay, Ireth!!! Me salió la niña malcriada… necesito un sopapo!)
La única meta de esta entrada es decirte que esas cosas tan escondiditas que tienes tú son bien normales. Nada más no te pongas a probarlas con todo pedazo de ente del género masculino que te dé bola (y bueno, la palabra salió… jajaja). Yo estoy 100% a favor del sexo con amor y teniendo plena conciencia de lo que se hace, porque claro, así sale mejor, no?
La palabra virgen, ya hablando más de ella, es despectiva en algunos casos… les digo porque a mí me ha pasado que me dicen ¿y tú todavía nada de nada?... que en estos tiempos en que la liberación femenina es ley y tú no has tenido sexo???... y yo les digo “no”… y me miran como el bicho raro más raro que hayan visto en su vida jamás. Hasta me dicen que no lo diga porque “se ve mal”. Digo, si existe el tema este de la liberación femenina y las decisiones libres, ya pues, mi decisión y a ti que te importa!!!
Ahora, esta nena tampoco es que le tenga miedo a los hombres o a su entrepierna… es simplemente que no encontró todavía lo que buscaba. Ya ese rollo es mío, no se metan.
A lo que iba: ser virgen no significa ser tonta, puritana, frígida (no!!! En absoluto!!!), poco arriesgada, nada femenina (a ver, conózcanme!) o no interesante (intrigantes, eso sí que somos… uf!).
Ay! Muy por el contrario. Somos cajitas de sorpresas llenas de imaginación y, como buenas estudiosas, muy aplicaditas si llega el momento de la práctica de laboratorio… n_n
Miel
- Deja tu comentario (13)

